SONRÍE PARA SENTIRTE MEJOR
El nacimiento de un sobrino, los primeros pasos del hijo, un nuevo trabajo, la boda de su mejor amiga, una cena distendida con su círculo más cercano… ¿qué le hace sonreír? Haga una lista mental de las últimas ocasiones que ha sonreído. Seguro que rememorándolas ha vuelto a sonreír y seguro que se ha sentido bien, a gusto. Y es que es así: sonreír nos hace sentir mejor.
Sonreímos cuando estamos bien con nosotros mismos, en una situación de bienestar, de placer; aunque solo el hecho de sonreír también nos hace sentir bien. Como ha sido el caso al recordar sus buenos momentos.
¿Por qué?
De forma simplificada, cuando sonreímos se liberan endorfinas, serotonina, dopamina y oxitocina, las hormonas de la felicidad, y disminuye el nivel de cortisol, lo que reduce los síntomas de estrés y de ansiedad. Es decir, hay un efecto terapéutico: la sonrisa calma, el ánimo se levanta. Después de una sonrisa, el mundo se ve de forma diferente. En concreto, la ira, el miedo o la agresividad se combaten sonriendo.
Además, la sonrisa tiene un poder analgésico: al liberar endorfinas se reduce el dolor físico y emocional.
Y el corazón también lo agradece. Al sonreír, y al reír también obviamente, se equilibra la presión sanguínea, disminuye la presión cardiaca y el corazón trabaja con menos esfuerzo.
La sonrisa nos transforma emocional y físicamente. La sonrisa tiene efectos positivos en el cuerpo y la mente.
El efecto contagio
Sonría no solo para sentirse mejor, sino también para que otros se sientan mejor. La sonrisa se contagia. Pruébelo: ¿se acuerda de aquel juego infantil que consistía en ver quién aguantaba más sin reír? Y al revés: seguro que al ver a alguien sonreír, usted también lo hace.
¿Por qué?
Las llamadas neuronas espejo nos inducen a imitar los gestos y conductas que vemos en otros. Estas neuronas nos hacen actuar como los demás y así es más fácil el ponernos en su lugar, es decir, ser empáticos. Si alguien ve su sonrisa, tendrá el impulso de sonreír.
En concreto hay estudios que demuestran la dificultad de fruncir el ceño cuando se observa la sonrisa de otra persona.
Así que cuando sepa que alguien de su entorno lo está pasando mal, sonríale. Procure que esas personas se rodeen de buena compañía y de risas. Eso les ayudará. Y no olvide que, si pasa por un mal momento (aunque también en los buenos), busque sonrisas y buen humor.
#TeMerecesSerFeliz
Beatriz Elías
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